Las Leyes Naturales

Conversaciones con Dios…….          (Primera parte)

Por Neale Donald Walsch

Neale- Pero si no hay infierno, ¿significa eso que puedo hacer, lo que quiera, actuar como desee, realizar cualquier acción, sin temor a un castigo?.

Dios– ¿Necesitas el temor, para poder ser, hacer y tener aquello que es intrínsecamente justo? Necesitas sentirte amenazado  para >>ser bueno>> ¿Quién tiene la última palabra respecto a eso? ¿Quién establece las pautas? ¿Quién hace las normas? Déjame que te diga algo: Cada uno de vosotros, es quien establece las pautas. Y cada uno de vosotros, decide si lo que ha hecho es bueno, si lo que hace es bueno; ya que cada uno de vosotros es el único que ha decidido Quién y Qué Es Realmente, y Quién Quiere Ser. Y cada uno de vosotros es el único que puede establecer si lo que hace es bueno.

Ningún otro os juzgará nunca,  ya que, por qué, y cómo, podría Dios juzgar su propia creación y decir que es mala? Si Yo quisiera que fuerais perfectos y obrarais siempre de manera perfecta, os habría dejado en el estado de total perfección del que procedéis. El fin último del proceso era que os descubrierais a vosotros mismos, que os crearais a Vosotros mismos, tal como realmente sois, y como realmente deseáis ser. Pero no podíais serlo a menos que tuvierais también la posibilidad de ser otra cosa distinta.

¿Debo, entonces, castigaros por realizar una elección que Yo Mismo he puesto a vuestro alcance? Y si Yo no quisiera que dispusierais de esa segunda posibilidad, ¿para qué habría de crear otra que no fuera la primera?

Esta es la pregunta que debéis haceros antes de atribuirme el papel de un Dios que condena.

La respuesta directa a tu pregunta es que sí: puedes hacer lo que quieras sin temor al castigo. Sin embargo, puede resultarte útil, ser consciente de las consecuencias.

Las consecuencias son los resultados naturales. No tienen nada que ver con los castigos. Son simplemente resultados: lo que resulta de la aplicación natural de las leyes naturales; lo que ocurre- de manera totalmente predecible- como consecuencia de lo que ha ocurrido.

Toda la vida física funciona según las leyes naturales. Cuando recordéis estas leyes, y las apliquéis, lograrás dominar la vida a nivel físico.

Lo que a vosotros os parece un castigo -o aquello a lo que llamaríais el mal, o la mala fortuna-, no es sino una ley natural manifestándose por sí misma.

Neale- Entonces, si conociera estas leyes y, las obedeciera, nunca más volvería a tener un momento de turbación. ¿Es eso lo que me estás diciendo?

Dios- Nunca te experimentarías a Ti mismo en un estado de eso que llamas >>turbación>>. No considerarías ninguna situación de la vida como un problema. No afrontarías ninguna situación con inquietud. Pondrías fin a cualquier clase de preocupación, duda o temor. Vivirías tal como imagináis que vivían Adán y Eva: no como espíritus desencarnados en el reino de lo absolutos, sino como espíritus encarnados en el reino de lo relativo. Pero gozarías de toda la libertad, de toda la  alegría, de toda la paz y de toda la sabiduría, el conocimiento y la fuerza del Espíritu que eres. Serías un ser plenamente realizado.

Este es el objetivo de vuestra alma. Este es su propósito: realizarse plenamente ella misma a través del cuerpo; llegar a ser la encarnación de todo lo que realmente es.

Este es Mi plan para vosotros. Este es mi ideal: lo que Yo debo llegar a realizar por medio de vosotros. Es así, convirtiendo el concepto en experiencia, como Yo puedo conocerme a Mi mismo experimentalmente

Las Leyes del Universo son leyes que Yo he establecido. Son leyes perfectas, que crean una función perfecta de lo físico. ¿Has visto alguna vez algo más perfecto que un copo de nieve?. Su complejidad, su dibujo,su simetría, su identidad consigo mismo y su originalidad respecto a todo lo demás: todo es un misterio. Os asombráis ante el milagro de esta imponente manifestación de la naturaleza. Pero si puedo hacer ésto con un simple copo de nieve, ¿qué crees que puedo hacer _ que he hecho,¿_ con el universo?

Aunque vierais su simetría, la perfección de su diseño- desde el cuerpo más grande a la partícula más pequeña-, no seríais capaces de mantener esa verdad en vuestra realidad. Ni siquiera ahora, que empezáis a vislumbrar algo de él, podéis imaginar o entender sus interrelaciones. Pero podéis saber que existen dichas interrelaciones: mucho más complejas y mucho más extraordinarias de lo que vuestra comprensión actual puede abarcar. Vuestro Shakespeare lo expresó maravillosamente: >> ¡Hay más cosas en el cielo y en la tierra. Horacio, de las que ha soñado tu filosofía>>!

Neale- ¿Cómo puedo, entonces, conocer esas leyes? ¿Cómo puedo aprenderlas?

Dios– No se trata de aprender, sino de recordar.

Neale- ¿Cómo puedo recordarlas?

Dios– Empieza por quedarte en silencio. Silencia el mundo exterior, de modo que puedas ver el mundo interior. Esta visión interior es lo que buscas, pero no podrás acceder a ella, mientras estés tan profundamente preocupado por tu realidad externa. Trata pues, de mirar hacia adentro lo máximo que puedas. Cuando no miras hacia adentro, es que miras hacia afuera en la medida en que te ocupas del mundo exterior. Recuerda este axioma:  Si no miras hacia adentro, es que mirar hacia afuera. Ponlo en primera persona cuando te lo repitas a ti mismo, para hacerlo más personal.   “Si no miro hacia adentro, es que miro hacia afuera”

Has estado mirando hacia afuera durante toda tu vida. Pero no tienes, ni tuviste nunca, por qué hacerlo. No hay nada que no puedas SER, nada que no puedas HACER. No hay nada que no puedas TENER.

 

¡Que la Luz acompañe tu camino!

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