FELICIDAD

La felicidad se alcanza, cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía. Esta frase atribuida a Gandhi, es de gran aplicación a nuestra vida diaria.

imagesCA6AME2VImagina que cada llanta de un auto tratara de irse en una dirección diferente, que en una carrera de remos cada persona remara hacia una dirección distinta y que tu pierna derecha y la izquierda se movieran hacia la dirección contraria, ¿qué sucedería?, la respuesta es sencilla: no avanzarían a ningún lado, causando sólo caos y frustración. Lo contrario a caos y frustración es armonía y felicidad.

Para llegar a ese estado, lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos necesitan ir hacia la misma dirección. Parece sencillo, y lo es; pero con tantas distracciones y preocupaciones nuestra mente se encuentra sumergida en un torbellino de pensamientos, nuestra boca habla sin parar, y nuestras manos tratan de hacer lo más que pueden, y al final del día terminamos  exhaustos, frustrados y sin llegar al lugar de paz y felicidad que buscamos.

Para llegar a la felicidad y a la armonía, necesitamos cambiar poco a poco nuestra forma de pensar, de hablar y de hacer. Es muy importante hacerlo poco a poco y de una manera consciente, Roma no se hizo en un día.

Cada mañana agradece lo que quieres lograr en ese día, empieza con cosas sencillas, por ejemplo: el día de hoy agradezco porque limpiare mi cocina, y todos mis pensamientos, mis palabras y mis acciones, se dirigirán a lograr mi meta de este día. No importa cuál sea tu meta, lo importante esque practiques este proceso, que observes a tu pensamiento y que no lo dejes suelto pensando en miles de cosas, mientras que hablas de otras y ordenas tu cocina. La idea es que mientras tus manos limpian tu cocina, tu pensamiento este tranquilo observando cada cosa que haces y tus palabras son agradecimientos para ti misma y para todo/todos aquellos que te ayudan a lograr tu meta de ese día.

Otro ejemplo: el día de hoy agradezco que la relación con cada persona que encuentre serácordial. Así, cuándo me encuentre con cualquier persona, sólo tendré pensamientos cordiales para ella, y solo palabras cordiales saldrán de mi boca, y sólo acciones cordiales realizaré.

Al final del día agradece que tus pensamientos, tus palabras y acciones estuvieran en armonía, y te darás cuenta de la paz y felicidad que esto te hará sentir.

Con amor, Sandra Carrillo 🙂

Mayo,  2014